Turquía,... Islam y mujer


El Islam fue fundado a comienzos del siglo VII por el profeta Mahoma y es la más joven de las tres religiones monoteístas basadas en revelaciones (las otras dos son el Cristianismo y el Judaísmo). Mahoma (aprox. 570 a 632 d.C.) anunció en La Meca las revelaciones del Dios uno y único (Alá), que le fueron transmitidas a través del arcángel Gabriel. Las enseñanzas de Mahoma no fueron aceptadas entonces en La Meca, por lo que el profeta emigró en 622 a Jathrib (que de allí en adelante se llamó Medina, «ciudad del Profeta»). La emigración es llamada Hégira y es el comienzo de la cuenta del tiempo en el Islam.



Luego de hallar un gran número de adeptos en Medina, Mahoma regresó en 630 a La Meca.Para los muslimes, La Meca y Medina (Arabia Saudí) son los lugares más santos, meta de peregrinación de millones todos los años. El tercer santuario es Jerusalén, con la mezquita Al Aqsa, de la que, según la tradición, Mahoma pasó al Paraíso.

El Islam se extendió desde la Península Arábiga a todo el mundo. Hoy lo profesan más de 1.000 millones de seres humanos, de los cuales dos tercios viven en el centro y el sudeste de Asia.

Las enseñanzas de Alá fueron registradas en forma escrita después de la muerte de Mahoma, en lengua árabe. La colección de textos lleva el nombre de Corán y es la principal base para la teología islámica. El Corán está considerado la Palabra de Dios y es auténtico por lo tanto sólo en lengua árabe. Todas las traducciones a otros idiomas son consideradas como «de sentido».

Complementariamente al Corán los muslimes consideran como fuente del derecho y normas de conducta a la Sunna, es decir, la vida y obra de Mahoma. Una parte importante de la Sunna son los hadices, los proverbios, dichos y comentarios de Mahoma.

El derecho islámico, la Sharia, son las obligaciones religiosas derivados por sabios islámicos del Corán, que reglamentan la vida pública y privada de los muslimes. La Sharia regula no sólo las obligaciones religiosas, sino también el derecho familiar, el derecho penal, el derecho administrativo y el derecho de guerra. En la mayoría de los países islámicos, las regulaciones de la Sharia se han mezclado con el derecho secular, pero p. ej. en Irán, Arabia Saudí y Pakistán siguen rigiendo como única fuente del derecho.

El muslime tiene cinco obligaciones religiosas:

la profesión de fe (shahada): no existe otro Dios que Dios y Mahoma es su profeta
la oración ritual (salat), que todo muslime adulto debe realizar cinco veces al día a horas fijas
la limosna (zakat), una especie de impuesto social para apoyar a los necesitados
el ayuno (saum): en el mes de Ramadán está prohibido comer, beber y fumar desde el amanecer hasta el ocaso
la peregrinación a La Meca (hadsh), que todo muslime debe realizar por lo menos una vez en la vida, en tanto esté en condiciones financieras de hacerlo.

Luego de la muerte de Mahoma se produjeron conflictos sobre la sucesión legítima del Profeta (califato) y los muslimes se escindieron en sunitas y chiítas. Dentro de cada uno de esos grupos se desarrollaron a su vez entre los siglos VIII y XI otros grupos, a menudo limitados a algunas regiones.

Sunitas, chiítas y alauitas
Los sunitas conforman la principal corriente del Islam, que abarca del 80% al 90% de todos los muslimes. Los sunitas consideran que para la sucesión legal de Mahoma es condición suficiente que el califa sea capaz y adecuado para dirigir espiritual y secularmente a los muslimes.

Los chiítas por su parte, exigen que el califa sea un pariente sanguíneo de Mahoma. Tomaron su nombre de Shiat Ali (partido de Alí), el cuarto sucesor de Mahoma, su primo y yerno, que dirigió el Reino Islámico de 656 a 661 como cuarto de los grandes caligas. La fracción principal de los chiítas reconoce además de a Alí a sólo a otros once imanes religiosos. El último de ellos, Al Mahdi, no ha muerto, sino que vive oculto desde el siglo IX. Hasta su regreso, los sabios chiítas son sus administradores.

Las diferencias entre sunitas y chiítas se expresan también en el diferente significado de la palabra imán. Mientras que para los sunitas, el imán sólo es el recitador en la mezquita; para los chiítas, los doce imanes son guías político-religiosos por los cuales se debe orientar la comunidad islámica hasta el regreso del último imán.

Los alauitas son también chiítas en sentido amplio, pero rechazan la Sharia. Los alevitas rechazan asimismo las severas reglas de fe que deben observar sunitas y chiítas y se concentran en el sentido profundo del Corán. En las reuniones rituales tienen gran importancia la música, los bailes rituales y las poesías de contenidos religiosos. Las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres. Los alevitas defienden consecuentemente un orden social secular, por lo que en Turquía son a menudo objeto de represalias por parte de la mayoría sunita.

En el Islam - como en todas las religiones universales - existen corrientes minoritarias radicales en las que a menudo argumentos religiosos son utilizados para fundamentar objetivos políticos. A esos grupos se los llama integristas.

El integrismo sunita

La cuna del integrismo sunita es la Hermandad Musulmana, fundada en 1929 en Egipto. Los objetivos de los diferentes integrismos coinciden hasta hoy en las mismas ideas básicas siguientes:

Doctrina teocrática del Estado y la sociedad. Todo poder parte de Dios, de tal forma que la religión y la política son inseparables. Los integristas, como representantes de Dios en la Tierra, deciden qué normas políticas y legales son divinas. De esa forma, toda oposición puede ser calificada de no islámica.

Concepción del Islam doctrinaria y regresiva. Según los integristas, la colonización impuso a los países árabes una cultura que les era extraña (la cultura occidental). Para los integristas, sólo un regreso a las fuentes originales del Islam le puede devolver su poder y brillo de otrora. Los integristas no reflexionan sobre si lo que en el siglo VII era necesario y correcto puede ser aplicado al siglo XXI, sino que lo llevan consecuentemente a la práctica.

El Corán como guía en todas las áreas de vida Para los integristas, la vida se debe basar en un sistema en el que todas las decisiones, tanto políticas como sociales, económicas y legales se orienten por el Corán y la Sharia. No obstante, también elevan postulados que no se apoyan en el ejemplo histórico del Islam, tal como la estricta separación de hombres y mujeres.

El integrismo chiíta

El integrismo chiíta se orienta por los lineamientos de Estado fijados por el imán Ayatollah Ruhollah Jomeini y está limitado en esencia a Irán, Irak y Líbano. Jomeini, al igual que la Hermandad Musulmana, exigió un retorno a los orígenes del Islam, responsabilizando a las potencias coloniales y superpotencias de la debilidad política, económica y cultural del mundo islámico.

La «Revolución Islámica» de Jomeini creó en Irán en 1979 un Estado Divino como unidad indivisible de Estado y religión, con la simultánea opresión de toda oposición. Jomeini se definió como «el mayor sabio» y como tal representante del 12o imán ausente.

Las ideas de Jomeini incluyen la exportación de la «Revolución Islámica» a otros países islámicos, junto con la lucha mundial contra los «causantes» de la debilidad del mundo islámico: EE.UU. («el gran Satán») y sus aliados, en particular Israel («el pequeño Satán»). Veinte años después de la «Revolución Islámica» y 10 después de la muerte de Jomeini, la ideología chiíto-integrista ha perdido mucho de su atractivo. Incluso en Irán se esbozan una liberalización y una práctica pragmática del control de la vida pública y privada. El Islam practicado por los talibanes en Afganistán, por el contrario, llevó los principios integristas hasta la exacerbación.







El Islam turco, sin embargo, va del conflicto al compromiso y para pulsar la situación actual es de interés el artículo siguiente titulado: . A pesar de no ver todavía la vida de color de rosa, las mujeres turcas se benefician de los mismos derechos que sus hermanas europeas. (escrito por Prune Antoine y, traducido por Alvaro Navarro: el 7 de febrero del 2005)… y dice así:


Atendiendo a ciertas interpretaciones de textos religiosos del Islam, a la mujer se le tiene en cuenta sólo cuando asume el rol clásico en el seno de la familia: como pivote de una sociedad patriarcal y de clanes. Extractos del Corán nos llevan a pensar que ninguna existencia como individuo en su conjunto le es concedida. Y si “sus derechos son equivalentes a sus obligaciones, según la justicia, los hombres están un grado por encima de ellas”. (extracto del Corán, Génesis, v228).

Por el contrario, analizando su origen, la evolución del Islam en el séptimo siglo después de J.C. representó un avance para la condición femenina. El Corán mencionaba entonces ideas progresistas, como la denuncia por infanticidios de niñas. Sin embargo, el derecho ha endurecido las disposiciones enunciadas, integrando en ellas las tradiciones específicas de las tribus de la península arábica. Posteriormente se estancó en el undécimo siglo para, lentamente, ir momificándose y autorizando sus derivaciones actuales. El destino “asimétrico” que la religión reserva a las mujeres se convierte de este modo en uno de los emblemas menos gloriosos que conlleva el Islam.

Según la historiadora Sana Benachour, las musulmanas, ” ciudadanas a partes desiguales, no tienen sin embargo la misma vida, las mismas restricciones o márgenes de libertad según el país en el que hayan nacido.“. Mientras en Sudán o en Kuwait se llega incluso a dictar una duración máxima del embarazo, la legislación turca consagra constitucionalmente desde 1926 la igualdad de principios entre el hombre y la mujer.

El Islam turco, ¿un Islam civilizado?

Desde el siglo XIX, el Imperio Otomano atestigua una sorprendente capacidad de reforma de sus instituciones así como para transformar su sociedad, uniendo pensamientos coránicos a conceptos europeos. En 1924, Mustafa Kemal, futuro Atatürk, sorprende a Occidente. Abolió el Califato, estableció el laicismo en la enseñanza, prohibió los gremios islámicos y, para más sorpresa, sustituyó la Sharia por un Código Civil basado en la legislación suiza. Turquía se transforma de ese modo en una República laica en la que se preserva el pluralismo religioso de un tejido social en el cruce de las distintas corrientes del Islam. “La laicidad turca es distinta de la francesa, por ser autoritaria y haber sido impuesta por el poder establecido. La religión se reduce a su mínima expresión, siendo controlada por los poderes públicos”, subraya Gaye Petek. Para crear una Turquía moderna, Atatürk se apoyó sobre un Estado fuerte, jacobino y nacionalista, afirmando el poder del ejército.

¿Representa, pues, el laicismo la clave de la moderación del Islam turco? “No sólo eso”, dice Gaye Petek, quien atribuye también “protagonismo al 25% de los turcos alevíes” que participaron en el movimiento confesional de adoración y no de conquista. Como Islam sincrético que es el alevismo, juzga la relación de Dios como relevante en el dominio privado, considera a la mujer como igual ante el hombre, autorizándolas a participar en los ritos conmemorativos sin imponer la utilización del velo”.

El acercamiento tolerante de esos “protestantes del Islam” permite “el mantenimiento del espíritu kemalista y progresista en el seno de la población turca. Incluso el Islam en Turquía es, de un modo general, más pacifico y menos reivindicativo que el practicado por los emigrados a Europa, exacerbado por el repliegue comunitarista”, retoma Gaye Petek.

Incertidumbres

Gracias a esta configuración inédita, la emancipación de la mujer con respecto a los religiosos fue firmemente apoyada por Atatürk puesto que este la consideraba indisociable de su proyecto de “occidentalización”. La anulación de la obligación del velo fue percibida como sinónimo de progreso nacional. Desde entonces, a pesar de una legislación de las más liberales en el seno del mundo musulmán, no existe una explicación acerca de los matrimonios de conveniencia, pruebas obligatorias de virginidad, crímenes de honor tolerados por las autoridades o actos de violencia doméstica comúnmente admitidos. “La fuerza de la ley no basta”, insiste Gaye Petek. “Atatürk ha impuesto su visión social sin pedagogía. Modificar prerrogativas milenarias necesita de mucho tiempo. Para cambiar, los individuos necesitan estar convencidos, entender y comprender”, añade. “Es en todo necesario que las mujeres lleguen a independizarse”, concluye.

Ahora que el gobierno islamista de Recepp Erdogan “se ha plegado” a las exigencias de los criterios de Copenhague, la cuestión de reestablecer el velo en el entorno universitario hace temblar a los observadores. Para complacer a Bruselas, Erdogan no ha cesado de lanzar “mensajes” sobre su buena voluntad política en forma de reformas de las instituciones, en detrimento a veces del principio de laicismo, a veces doblegado por una renovación de las exigencias religiosas. Peligrosa paradoja… Con la resurrección de las mujeres con velo en la calle, los “sufragistas” orientales tienen todavía mucho trabajo sobre los márgenes del Bósforo.

4 comentarios:

  1. gracias por esta información me gusto mucho

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  2. gracias por esta información me sirvió bastante
    esto me ayuda a comprender como las personas van evolucionando poco a poco su forma de pensar primitiva, y como las religiones mas opresivas se reforman.
    de cierto modo nos aproximamos cada vez mas a que se esfume la religión
    y cada día un surja un pensamiento nuevo.

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  3. gracias por esta información me sirvió bastante
    esto me ayuda a comprender como las personas van evolucionando poco a poco su forma de pensar primitiva, y como las religiones mas opresivas se reforman.
    de cierto modo nos aproximamos cada vez mas a que se esfume la religión
    y cada día un surja un pensamiento nuevo.

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  4. Hola, gracias por posts como estos que explican la situación de la mujer en este país. Para muchos de nosotros es desconocida. Trabajo en una agencia de innovación en la que intentamos dar visibilidad a la mujer en países como este a través de viajes. Estambul es uno de nuestros destinos (www.focusonwomen.es) . Ahí tenemos las oportunidad de oir de primera mano la realidad que viven a través de distintos encuentros con ellas: con artistas, expatriadas, emprendedoras, etc. De nuevo gracias!

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